Un poema ultraísta de Jorge Luis Borges “Distancia”

Posted in Jorge Luis Borges con y sin máscaras on agosto 24th, 2014 by soypielroja

DISTANCIA

A Elvira Sureda Montaner

Yo he quemado en mi lámpara                               el sándalo

de tu haz de palabras

                                                             Otra mañana tiembla

                                        en tus manos

Tendidos de rodillas                                        los violines

rezan sus incensarios

Jadeantes lejanías

                                        se disputan

                                         el aduar de un ocaso

La caravana lanza un ebrio lazo

                                          horizonte de hierro

que derriba de bruces las ciudades

y en el prado relinchan los luceros

                             JORGE-LUIS BORGES

 

En Ultra, Madrid 30 de abril de 1921, Año I, Número 9.

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Un poema ultraísta de Jorge Luis Borges “Cingladura”

Posted in Jorge Luis Borges con y sin máscaras on agosto 22nd, 2014 by soypielroja

CINGLADURA

                                                                   A Rivas Panedas

He pulsado el violín de un horizonte

       brocal del mundo donde el Sol se macera

El viento esculpe oleaje

La neblina sosiega los ponientes

La noche rueda como un pájaro herido

En mis manos

                            el mar

                               viene a apagarse

el mar catedralicio

que iba empotrando agujas y vitrales

La media luna se ha enroscado al mástil

JORGE-LUIS BORGES

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Un poema ultraísta de Jorge Luis Borges, “Mañana”

Posted in Jorge Luis Borges con y sin máscaras, Un cacho de cultura on agosto 21st, 2014 by soypielroja

MAÑANA

A ANTONIO M. CUBERO

Las banderas cantaron sus colores

y el viento es una vara de bambú entre las manos

 

El mundo crece como un árbol claro

Ebrio como una hélice

el sol toca la diana sobre las azoteas

el sol con sus espuelas desgarra los espejos

Como un naipe mi sombra.

ha caído de bruces sobre la carretera

Arriba                                                      el cielo vuela

y lo surcan los pájaros como noches errantes

La mañana viene a posarse fresca en mi espalda.

 

JORGE LUIS BORGES

En Ultra, Madrid, Año I Nro. 1, 27 de enero de 1921

 

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Un poema ultraísta de Jorge Luis Borges “Tranvías”

Posted in Jorge Luis Borges con y sin máscaras on agosto 20th, 2014 by soypielroja

Con el fusil al hombro                                    los tranvías

patrullan la avenida

Prora del imperial bajo el velámen

de cielos de balcones y fachadas

verticales cual gritos

Carteles clamatorios ejecutan

su prestigioso salto mortal desde arriba

Dos estelas estiran el asfalto

y el trolley violinista

va pulsando el pentágrama en la noche

y los flancos desgranan

paletas momentáneas y sonoras

JORGE-LUIS BORGES

 

Revista Ultra número 6, Madrid, 30 de marzo de 1921.

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Borges ultraísta: “CASA ELENA”

Posted in Jorge Luis Borges con y sin máscaras on marzo 25th, 2012 by soypielroja

                                                 CASA ELENA

                                  (Hacia una Estética del Lupanar en España)

      Las paredes petrificadas en un gesto de máxima severidad nos  lapidan. Los carteles borrachos saltan de los balcones. Pero junto a un rectángulo iluminado que susurra

C A F É

hay un zaguán y una escalera vehemente, y una `puerta que cede con esa sumisión de los libros que se abren en la pagina manoseada y requeteagotada por el estudio.

Luego  =========== el burdel

***

Un cuartujo donde algún (sic) que otro sombrero decapitado se desangra en las perchas. Unas cuantas muchachas. Un tropical enroscamiento de risas. Ciñendo un velador donde se pluraliza la mentira de un carnaval de naipes, se despereza nuestro aburrimiento. Las mujeres — el muestrario esperanzado y ecuánime del burdel de provincias – se ofrecen con la porfía intermitente de un albarán demasiado alto.

Domina una atmósfera de espontaneidad y de puericia. Un ambiente de cuarto de juguetes y de patio con surtidor. Enteramente primitivo, anti-cristiano, anti-pagano, anti-maximalista y anti-patético.

***

Aquí fracasan todas las religiones. La concepción judáica fracasa, ya que al árbol del Génesis lo han talado a golpe de falo  y Adán y Eva se ven aquí reducidos a su actuación más lamentable de mercancía y comprador. La concepción hedónica fracasa, ya que al placer lo han mutilado, robándose las tiaras prestigiosas de la visión romántica y subrayando su tonalidad de fatalismo duro.

Todo es amaestrado, manso, oficial. Primitivo al mismo tiempo que encarrilado, tal un caballo que hace pruebas o una vidalita donde rimen dolor y amor…  Y nosotros aguardamos al margen de la media noche como al margen de un río.

El día, como un perro cansado, se tiende a nuestros pies y le acariciamos el lomo. Y la Estatuaria –esa cosa gesticulante y mayúscula—la comprendemos, al deliciarnos con las combas fáciles de una moza, esencial y esculpida como una frase de Quevedo. Y que acepta  –sin mayor alarde de asombro—la oxidada moneda falsa de nuestros verbalismos.

***

Después========== la trabazón carnal. Con estas tres palabras me basta. Ya que el placer, siendo algo que no está en el recuerdo, es igualmente inabarcable para todas las fórmulas.

De la madeja sensorial, la memoria sólo almacena los datos auditivos y visuales. Los otros –placer, dolor, estados térmicos—únicamente  persisten vertidos al lenguaje de la visualidad y de la audición. E Íntimamente, ¿qué pueden importarnos las interjecciones y la plasticidad de las etapas del ayuntamiento, si estas cosas tienen sólo un valor de paralelismo con el placer, que es lo único esencial y que nadie logrará jamás encerrar en una urdimbre de arte.

***

Salimos. El bloque de aire cuadrangular que oprimía nuestras espaldas se hunde. El andamiaje de guirnaldas de brazos y voces acarameladas también se aleja. El cielo se ha llenado de astronomía. Una estrella jadeante tiembla sobre los techos del mercado. Nuestros ojos pulsan muchas estrellas. Las calles, como rieles expertos, nos empujan no se sabe a qué parte.

Contra el silencio de acero de la ciudad nuestros pasos rebotan, como si fuésemos las avanzadas de un ejército que viniera a conquistar la ciudad desmantelada y desnuda. Una hora floja cae tropezando de un reloj. El viento escamotea las luces o las ahorca. En los arrabales del mundo el amanecer monstruoso y endeble ronda como una falsedad.

                                                                         JORGE-LUIS BORGES

En Revista Ultra, Año1 Número 17, Madrid, 30 de octubre de 1921.

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