La puerta 12: In memoriam simpatizantes olvidados.

¿Estás avivad@? o El fútbol es peligroso

Esa era la pregunta mediante la cual las niñas y niños de la escuela primaria se sondeaban unos a otros para saber quiénes de ellos sabían el secreto de la fabricación de cuerpos humanos: el terrible secreto del sexo de los padres.

Recuerdo que “avivé” a una compañera y aun me siento responsable por el terror y el asco que le inspiró enterarse de lo que habían hecho sus padres. M. C. tardó en recuperarse de la revelación.

Pero además de aquellas dudas generalizadas que jalonaron los grandes hitos de la infancia, hubo otro hecho que se precipitó, muy localmente, sobre la infancia del barrio de Caballito. El padre y dos hermanos de una compañera murieron en la avalancha que se produjo en la cancha de River. La “Puerta 12”, de la que poco se habló entonces, nos obligó a ingresar a unos pocos “avivados” de aquella catástrofe, en la realidad y a tramitar traumas históricos. La escena primaria, la sexualidad de los adultos, los misterios de la concepción se opacaron ante el dolor inexplicable de la compañera que apenas pudo contar aquella tragedia. ¿Qué sabíamos los demás de fútbol? ¿Qué sabía ella misma? ¿Qué podíamos sacar en limpio sobre la existencia de pasiones semejantes? Recién ahora, tratando de averiguar más o de encontrar documentos sobre aquella avalancha de junio de 1968, tomo conocimiento de que en aquel partido se enfrentaban Boca y River. Caín y Abel por todas partes, incomprensiblemente. Ese temprano Cromañón apenas fue tema de debate en la opinión pública.

El devenir hooligan es casi tan viejo como la Creación. No recuerdo ni el nombre de mi compañera: menos el de sus parientes muertos.  Los simpatizantes visitantes (“eran de Boca”) se aplastaron entre sí intentando abandonar el estadio. ¿Para cuándo el monumento al “hincha desconocido”?

Voici la puerta 12:

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