Cuento policial y policías. Culpables, científicos y resentidos

En 1841 Edgar Allan Poe inventó el cuento policial. Cuarenta años después, en la Argentina, Juan Vucetich, desarrolló y patentó  el método dactiloscópico gracias a la primera huella digital que permitió establecer una culpabilidad en un crimen, nada menos que un filicidio. Nacido en Dalmacia, Juan Vucetich fue uno de los  muchísimos que llegaron a América en busca de vidas mejores, alentados por la política del criadero que se practicó de Norte a Sur y las duras condiciones de vida en las tierras que dejaban atrás los más de cincuenta millones de europeos que protagonizaron, entre 1800 y 1930, el fenómeno demográfico llamado Gran Emigración.  Irónicamente aunque en diverso grado, sufrieron todos:  los hijos asesinados, la culpable  Francisca Rojas, Medea bonaerense,  y el propio Vucetich, que no conoció en vida la gloria del reconocimiento al deber cumplido.

No hay un lugar particular para la periferia y el centro en el Universo. Hay quien emancipa su inteligencia y quien la embrutece. Hay Ignaz Semmelweis y hay detractores de todo.  Hay quienes producen una gran obra en mediocres arrabales sudamericanos, como Jorge Luis Borges, que además de reivindicar todas las tradiciones para la literatura argentina, ha leído autores de todas las literaturas y todas las épocas pero básicamente ha leído la literatura argentina (la rioplatense, para ser más precisos) como pocos autores argentinos. Más bien como ninguno. Hay investigadores que han obtenido incluso el Premio Nobel haciendo ciencia en la “periferia”. Hay hasta tres argentinos que han obtenido el Premio Nobel haciendo ciencia, como subraya, sorprendido, el historiador Eric Hobsbawm cuando menciona los tres galardonados argentinos: Bernardo Houssay, Luis Federico Leloir, César Milstein. Hay científicos como Carlos Monge Medrano, capaces de refutar científicamente las supuestas bases científicas que justificarían la inferioridad mental y fisiológica de los pobladores de las regiones andinas, resultado,  según el fisiólogo Joseph Barcroft, por la relación entre la altura y el déficit de oxígeno.

Describe, con amargura, Vucetich, cómo, en lugar de agradecer sus esfuerzos, se topó con la “periférica” resistencia epistemológica y moral que se alzó contra sus descubrimientos e investigaciones.  Sin embargo, lo peor de esa resistencia no fue tener que obligarse, para perfeccionar su sistema,  a “erogaciones que comprometían de una manera irreparable el mezquino emolumento de que gozaba.  Lo peor fue que sentí que en torno mío se sembraban espinas; y la murmuración implacable, prohijadora de la hipócrita calumnia, infundía sospechas respecto a mí y a mis trabajos, no economizándoseme ni la colérica burla ni el petulante agravio. Máxime cuando en 1893 la Superioridad dispuso la supresión de dicho servicio por considerarlo inútil; el que fue rehabilitado pocos meses después, siendo Jefe de Policía don Francisco P. Lozano.” Siempre las mismas periféricas razones: “Cuando puse de manifiesto dice por primera vez en el mundo los errores capitales e irremediables a que podía dar y daba margen el bertillonaje, y la perfección puesta a cubierto de toda duda que ofrecía el sistema dactiloscópico, mi afirmación dió motivo para que se me tachara de temerario y arrogante, porque me atrevía a lo que antes que yo no se habían atrevido otros”. Cuenta un biógrafo cuyo nombre no aparece en el sitio web del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, que “en vez de obtener apoyo y protección para sus trabajos, a causa de la sorda hostilidad que promovían contra él sus enemigos de su acción renovadora, se le restringían hasta los materiales de la oficina. Tenía pues, que costearse los diversos y costosos libros que necesitaba para sus estudios y los materiales para los experimentos. Cuando concibió la construcción del armario casillero como base necesaria de la aplicación de su sistema, para archivar las fichas clasificadas, tuvo que adquirir de su peculio los armarios usados, en una antigua casa de modas, y hacerlos transformar en casilleros para adaptarlos al nuevo uso a que estaban destinados”.

Tags: , , , , , , , , ,

You must be logged in to post a comment.