Manuel Puig, “Querida familia” (correspondencia)

 

En el aire, martes 2 de noviembre (1965)

Querida familia:

Estoy volando de vuelta a New York, tomé el avión que salió a las 5 de la tarde de París y llega a las 7 de la tarde a New York. Ya son las 12.30 de la noche hora de París y estamos ya cerca, me dormí una siesta y no estoy cansado pero sí muy estuf*, tuve tres asientos para mí por suerte. Un vuelo muy bueno, no se ha movido para nada, apenas se movió un poquito por la mitad y ya me venía el triqui-traque. Qué tarado, antes nunca, pero desde aquel famoso pozo (y a lo mejor también sugestionado por la Malisita que me ha contagiado un poco) me pongo “nerviosillo” en seguida. Vengo muy contento de mi estadía en París, vi a mucha gente, incluso a Goytisolo, hoy después de almorzar. Recién llegó a París ayer y empezará la lectura en seguida. Me pareció muy tímido y con tics, muy serio, muy poco comunicativo pero según Almendros es excelente persona y muy servicial. Veremos en estos días qué pasará. También Sarduy me planteó otra salida, otra persona muy influyente en Gallimard, traductora y argentina, casada con Miguel Ocampo, un pintor que yo conocí en Roma hace años sobrino de la Victoria. Severo la tiene muy intrigada, en este momento no recuerdo el nombre de pila, y quiere leer la obra en seguida pero tenemos el lío de las copias, una la tiene Goytisolo y otra el famoso Calvino que todavía no ha dado señales de vida. Además traté con mucha gente de letras, estos dos (Néstor y Severo) conocen a todo el mundo, yo me sentía en el paraíso, no exagero porque se trata de gente que confía en la opinión de estos dos y como ellos cuentan maravillas todos me miran como a un fenómeno. Sentir un reconocimiento de parte de la gente para mí en este momento es una verdadera necesidad, si no me parece que soy un empleado de Air France aficionado a las letras y chau. En cambio para ellos soy ya una realidad luminosa, un astro en el firmamento literario, qué plato. Bueno, ojalá suceda algo pronto. Ahora que vuelvo me pongo a escribir como loco. Almendros está instalado en la Cité, en la Casa de Cuba, así que yo me fui a un hotel decentito y económico ahí a la vuelta siguiendo el plan de ahorro que me impuse ¡cómo se nota en la libreta del banco!
No fuimos al teatro, vimos una película nouvelle vague en episodios hecha por casi todos nuevos. Almendros hizo la fotografía de varios de los episodios. Es un experimento, hecho con poquísima plata, por desgracia los argumentitos son todos un asco, se llama “Paris vu par….” y cada episodio es un bodrio. También vimos la CATASTROFE… “Giulietta degli spiriti” algo IMPOSIBLE. Para colmo todo repetición de las peores cosas de “8 y ½” y para colmo en colores así que el mamarracho se vuelve feroz. Es un poco más entretenida que “8 y ½” y menos pedante pero lo mismo no marcha, ni siquiera la simpatía de ella la salva. Tiene un papel muy tonto, no se luce nada. Al llegar a casa espero encontrar carta. El 25 me acordé del cumpleaños de Huguito pero con los líos de los viajes no pude escribirle, qué plato, es del mismo día que Louis Malle (“Les amants”) y Annie Girardot, lo vi en una revista.
Bueno, muchos besos

Coco


 

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