El silencio de las sirenas

Posted in Reproducción sexuada on Febrero 26th, 2017 by soypielroja

Por Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. 

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

NOTA: ESAS HIBRIDACIONES DE ANIMALES Y “MUJERES” COMPARTEN UNA CARACTERÍSTICA, ADEMÁS DE LA AGRESIVIDAD: NO PUEDEN REPRODUCIRSE. SON ESTÉRILES. LAS SIRENAS SON FEAS, YA LO SABEMOS. DECIR QUE CANTAN ES UN EUFEMISMO: CHILLAN, AVISAN QUE ESTÁN ALLÍ… ODISEO NO SABE NADA DE MÚSICA.. SÓLO OYE BATALLAS, GRITOS, SONIDOS DEL PROCELOSO MAR… COMO LA RATA JOSEFINA, LA CANTORA DE KAFKA, ASÍ SON LAS SIRENAS… RECORDEMOS QUE JOSEFINA, LA EXCELSA CANTORA, APENAS SI CHILLA… COSAS QUE PASAN EN EL PUEBLO DE LOS RATONES… KAFKA SEGURO PENSABA TAMBIÉN EN LA PARADOJA DE LAS SIRENAS…  LA MUSICA CALMA A LAS FIERAS, DICEN…. TAMBIEN LAS FIERAS CUYA BELLEZA Y LA DE SU CANTO SE PRESUPONEN TIENEN LA ALTERNATIVA DE HACERSE PERDONAR: SI LOGRARAN CANTAR TAL VEZ SE VOLVERÍAN BELLAS. POR LO MENOS, CALMARÍAN LOS TEMORES QUE DESPIERTAN. EN TODO CASO, LAS FIERAS PUEDEN CALMARSE SOLAS CON LA MUSICA Y, DE PASO, CALMAR A LOS QUE QUIEREN CALMAR A LAS FIERAS, AL LOBO DEL HOMBRE QUE SIN EMBARGO TIENE MIEDO DE LAS MUJERES.

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bestiario: sirenas

Posted in Reproducción sexuada on Febrero 23rd, 2017 by soypielroja

Aparecen por primera vez en La Odisea. Son dos. No son bellas. Fascinan por la belleza de su canto. Como La Odisea es, a su vez, cantada, debemos imaginar que el canto de las sirenas se oye por encima de la voz del aeda. No sólo cantan hermosamente: dicen algo. Noble Odiseo, sabemos todo lo que pasa en la fecunda tierra. De modo lo que dicen en su bello canto y la razón por la que atraerían al incauto navegante no es muy diferente de lo que busca Fausto. Saberlo todo. Las sirenas no tienen cola de pez. Son mitad mujer (limitadamente, si uno mira las ilustraciones de la época y constata que no tienen cara de mujer ni de hombre: lo que interesa es que son MONSTRUOS) y mitad ave.

Carecen de maldad. No están en el mundo para molestar a los marineros. Tienen hambre. Su poder de seducción nada tiene que ver con el “eterno femenino” sino con el “bestial femenino” que tanto intrigó a los hombres desde Aristóteles a Schopenhauer, para quienes las mujeres no sólo no eran lindas sino incluso horribles o inestéticas.

Pobres sirenas: Por suerte las reivindica Kafka cuando imagina su silencio.

Busco algo en Youtube y sólo encuentro sirenas con música de fondo. ¿Nadie piensa aprender a leer?

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Lanzamiento joyas canallas SOYPIELROJA por Claudia Gilman nueva música en envase pequeño

Posted in Uncategorized on Octubre 11th, 2016 by soypielroja

José Carreras

Posted in Uncategorized, variaciones sobre un tema elegíaco on Agosto 22nd, 2016 by soypielroja

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Elisabeth Rethberg

Posted in variaciones sobre un tema elegíaco on Agosto 18th, 2016 by soypielroja

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