arrow of time? mil años de guerra

Posted in Esto es todo, amigos on septiembre 7th, 2017 by soypielroja

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Franco Corelli

Posted in variaciones sobre un tema elegíaco on septiembre 2nd, 2017 by soypielroja

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El tamaño ¿importa?

Posted in Esto es todo, amigos on agosto 25th, 2017 by soypielroja

Incómodo entre sábanas y plumas de ganso, esa cofia ridícula de abuela, harto de sus estratagemas y de su hambre, el lobo la espera. Dios le da pan al que no tiene dientes, reconoce. La ironía, que es pena, la amengua con humor elevado y cáustico. Esa boca tan grande –“para comerte mejor le toca decir”– prevé clara superioridad respecto de ella en temas de tamaño, en ese infamante guión, que odia más que las plumas de ganso y las ropas con olor a enfermedad y vejez de la abuelita, tan grande y tan inútil, piensa el lobo. Tanto esfuerzo, tanta boca y al final soy el más hambriento y absurdo artista del hambre. Ni siquiera me servirá el inmenso hocico para  partirle la boca a la mocosa cuyo cuerpo se mueve bajo estas sábanas. Se comerá todo, en particular la gloria, ese leñador que simplemente entra a esta historia por azar.  

Moraleja: Los animales no debemos compartir las fábulas con humanos. 

La puerta 12: In memoriam simpatizantes olvidados.

Posted in Esto es todo, amigos, Historia Universal, Reproducción sexuada on junio 20th, 2017 by soypielroja

¿Estás avivad@? o El fútbol es peligroso

Esa era la pregunta mediante la cual las niñas y niños de la escuela primaria se sondeaban unos a otros para saber quiénes de ellos sabían el secreto de la fabricación de cuerpos humanos: el terrible secreto del sexo de los padres.

Recuerdo que “avivé” a una compañera y aun me siento responsable por el terror y el asco que le inspiró enterarse de lo que habían hecho sus padres. M. C. tardó en recuperarse de la revelación.

Pero además de aquellas dudas generalizadas que jalonaron los grandes hitos de la infancia, hubo otro hecho que se precipitó, muy localmente, sobre la infancia del barrio de Caballito. El padre y dos hermanos de una compañera murieron en la avalancha que se produjo en la cancha de River. La “Puerta 12”, de la que poco se habló entonces, nos obligó a ingresar a unos pocos “avivados” de aquella catástrofe, en la realidad y a tramitar traumas históricos. La escena primaria, la sexualidad de los adultos, los misterios de la concepción se opacaron ante el dolor inexplicable de la compañera que apenas pudo contar aquella tragedia. ¿Qué sabíamos los demás de fútbol? ¿Qué sabía ella misma? ¿Qué podíamos sacar en limpio sobre la existencia de pasiones semejantes? Recién ahora, tratando de averiguar más o de encontrar documentos sobre aquella avalancha de junio de 1968, tomo conocimiento de que en aquel partido se enfrentaban Boca y River. Caín y Abel por todas partes, incomprensiblemente. Ese temprano Cromañón apenas fue tema de debate en la opinión pública.

El devenir hooligan es casi tan viejo como la Creación. No recuerdo ni el nombre de mi compañera: menos el de sus parientes muertos.  Los simpatizantes visitantes (“eran de Boca”) se aplastaron entre sí intentando abandonar el estadio. ¿Para cuándo el monumento al “hincha desconocido”?

Voici la puerta 12:

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El silencio de las sirenas

Posted in Reproducción sexuada on febrero 26th, 2017 by soypielroja

Por Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba: Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones más fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bien quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con alegría inocente. 

Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas, les hizo olvidar toda canción.

Ulises (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él estaba a salvo. Fugazmente, vio primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo más acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.

Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

NOTA: ESAS HIBRIDACIONES DE ANIMALES Y “MUJERES” COMPARTEN UNA CARACTERÍSTICA, ADEMÁS DE LA AGRESIVIDAD: NO PUEDEN REPRODUCIRSE. SON ESTÉRILES. LAS SIRENAS SON FEAS, YA LO SABEMOS. DECIR QUE CANTAN ES UN EUFEMISMO: CHILLAN, AVISAN QUE ESTÁN ALLÍ… ODISEO NO SABE NADA DE MÚSICA.. SÓLO OYE BATALLAS, GRITOS, SONIDOS DEL PROCELOSO MAR… COMO LA RATA JOSEFINA, LA CANTORA DE KAFKA, ASÍ SON LAS SIRENAS… RECORDEMOS QUE JOSEFINA, LA EXCELSA CANTORA, APENAS SI CHILLA… COSAS QUE PASAN EN EL PUEBLO DE LOS RATONES… KAFKA SEGURO PENSABA TAMBIÉN EN LA PARADOJA DE LAS SIRENAS…  LA MUSICA CALMA A LAS FIERAS, DICEN…. TAMBIEN LAS FIERAS CUYA BELLEZA Y LA DE SU CANTO SE PRESUPONEN TIENEN LA ALTERNATIVA DE HACERSE PERDONAR: SI LOGRARAN CANTAR TAL VEZ SE VOLVERÍAN BELLAS. POR LO MENOS, CALMARÍAN LOS TEMORES QUE DESPIERTAN. EN TODO CASO, LAS FIERAS PUEDEN CALMARSE SOLAS CON LA MUSICA Y, DE PASO, CALMAR A LOS QUE QUIEREN CALMAR A LAS FIERAS, AL LOBO DEL HOMBRE QUE SIN EMBARGO TIENE MIEDO DE LAS MUJERES.

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